La pobreza infantil de hoy, la falta de cohesión social de mañana

El preocupante aumento de la desigualdad y la pobreza en España en los últimos años tiene como principales  perjudicados a varios colectivos. En general, son los sectores más desfavorecidos y con menores niveles de renta los que han sufrido las peores consecuencias, como ha quedado demostrado en diversos informes y estudios recientes de importantes organismos y entidades sociales. Y es el colectivo de la infancia, junto con los jóvenes, los que en mayor medida han visto incrementados sus respectivos índices de pobreza y exclusión social, siendo en la actualidad más de una de cada tres, en ambos colectivos, las personas que se encuentran en estas situaciones en nuestro país. En los años más duros de la crisis, mientras que  la renta del 20% de la infancia que contaba con más recursos se redujo en un 6,5%, la de los niños y niñas del 20% más pobre de la población lo hizo en un 32%.

En Melilla, según los últimos datos oficiales disponibles del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 33,7% de los menores 18 años están en situación de pobreza. Es decir, que serían unos 8.212 menores de edad residentes en la ciudad que viven en hogares por debajo del umbral de la pobreza. Por ejemplo, para un hogar compuesto por dos adultos y dos menores de 14 años el umbral de pobreza se sitúa en  una renta anual de 16.823 euros (incluidas las prestaciones sociales), lo que equivaldría a 1.402 euros mensuales de presupuesto familiar. Si tenemos en cuenta que el precio medio del alquiler de una vivienda (digna y con cédula de habitabilidad) con dos habitaciones en Melilla oscila entre los 500-600 euros/mes, a esta familia le restarían menos de 900 euros para afrontar otro tipo de gastos ineludibles como suministros básicos (luz, agua, tasas municipales, etc), alimentación, vestimenta, calzado, materiales escolares, transporte, medicamentos, gastos imprevistos, ocio, cultura, formación…

Hemos visto en los últimos años como disminuyen los índices de desempleo y aumenta el llamado “crecimiento económico”, sin embargo disminuye la calidad del empleo y aumentan lo que ya venimos conociendo como trabajadores pobres e incluso los trabajadores sin hogar. El vertiginoso aumento de la desigualdad en estos años en España ha hecho que seamos el sexto país más desigual de toda la UE y, dentro de la OCDE somos el segundo en el que más ha crecido la desigualdad durante la crisis, catorce veces más que en Grecia, por ejemplo. Es evidente que esto tiene efectos negativos en la llamada productividad de un país. La concentración de riqueza cada vez en menos manos lleva aparejada la disminución de la misma en los sectores más desfavorecidos, como hemos podido comprobar en nuestro país (sin olvidar que los sectores de estratos sociales intermedios también han perdido poder adquisitivo).

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Según el FMI  si aumenta un punto la porción que de la renta de un país se lleva el  20% más rico de la población, el crecimiento económico es un 0,08% menor de lo que debiera. Si el que se lleva un punto más de la renta nacional es el 20% más pobre, el crecimiento del PIB es un 0,38% mayor.

En este sentido, a falta de un mercado de trabajo con la capacidad de “absorver” a las personas excluidas del mismo, y con unas previsiones de futuro en este sentido bastante pesimistas (se prevé una mayor pérdida de puestos de trabajo asociadas al desarrollo tecnológico para los próximos años) la solución creemos que pasa por unos ingresos mínimos garantizados para los colectivos más vulnerables.

Desde la Red europea de lucha contra la pobreza y la exclusión social en España se propone lo siguiente, como medidas más urgentes para la reducción de la pobreza:

  1. Elaborar e implementar un marco estatal para el Sistema de Rentas Mínimas Garantizadas (que permita que los hogares perceptores se sitúen por encima del umbral de la pobreza teniendo en cuenta la composición familiar y los presupuestos familiares de referencia de cada CC.AA y Ciudad Autónoma). Es fundamental relacionar las Rentas Mínimas con ayudas a la vivienda y a los suministros, porque se trata de un problema grave para muchas familias en situaciones vulnerables, que demandan este tipo de ingresos.
  2. Desarrollar y mejorar la cuantía de la Prestación por hijo a cargo de la Seguridad Social , actualmente de 25 euros al mes por cada hijo y sólo para hogares con rentas inferiores a 11.576 euros al año, estamos claramente a la cola de Europa en esto. Recientes estudios demuestran que a mayor pobreza de las familias esta medida es más eficaz. El incremento en la cuantía y umbrales de renta podrían llegar a reducir hasta el 17,8% de la pobreza infantil moderada y un 40% de la pobreza infantil extrema. Y ahí tenemos el ejemplo de Irlanda un país que ha sufrido una crisis económica de similares características a la nuestra que ha apostado, en los últimos años, por un incremento considerable de la prestación por hijo a cargo (actualmente 140 euros mensuales por cada hijo) logrando reducir la pobreza infantil del 44% al 17% actual, con el apoyo de otras políticas de protección social.

Según el último Informe de la Fundación FOESSA (Cáritas) España invierte muy poco en familia e infancia, concretamente, el 1,3% del PIB, frente al 2,2% de la media de toda la UE. Sin embargo, somos el segundo país con más pobreza infantil. El “gasto” (inversión) en infancia y familia representa el 5,3% del total de “gasto” (inversión) en protección social, mientras que en la UE la media del gasto o inversión en infancia y familia supone el 7,5%.
Necesitamos una apuesta de nuestros recursos económicos más decidida y una mayor eficiencia en la gestión de la protección social porque la pobreza y la exclusión social de nuestra infancia y de nuestros jóvenes de hoy probablemente nos conducirán a una sociedad aún más desigual con efectos muy negativos para la cohesión social.

La pobreza se hereda. Se estima que el 80% de la de las niñas y niños que se encuentran hoy en situación de pobreza pueden convertirse en adultos empobrecidos, según el reciente informe de Save the Children “Desheredados” y también según el del pasado año de FOESSA “La transmisión intergeneracional de la pobreza”. Como decía el sociólogo, recientemente fallecido, Zygmunt Bauman, se mide la capacidad de un puente para soportar el peso, por la fuerza de su pilar más débil. La calidad humana de una sociedad debería medirse por la calidad de vida de sus miembros más débiles.

Sabemos cuál es la teoría, y los instrumentos y recursos están a nuestro alcance para conseguirlo. Hace falta voluntad política y una apuesta decidida por la infancia, por el futuro más allá de intereses electoralistas y a corto plazo.

Nos congratulamos por el anuncio que desde la CAM han hecho público recientemente de su intención de llevar a cabo un estudio sobre la pobreza infantil en Melilla para el año 2018. Aunque creemos que es urgente adelantarlo, aprovechamos para mostrar nuestra total predisposición para colaborar en el mismo.

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Pobreza infantil y exclusión social en Europa. Una cuestión de derechos (Informe Save The Children)

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“Cerca de 27 millones de niños y niñas corren el riesgo de caer en la pobreza y la exclusión social. Incluso en los países que han experimentado crecimiento económico en los últimos años, no todo el mundo ha tenido su parte de prosperidad; los niños en particular, no. La brecha entre ricos y pobres está creciendo, incluyendo los tradicionalmente igualitarios estados del bienestar nórdicos.”

“Los estudios han mostrado que reducir las desigualdades en la salud en un 1% al año podría incrementar la tasa de crecimiento del PIB anual de un país en un 0,15%, lo que significa que invertir en salud puede ayudar a reducir la pobreza.”

“En general, los países caracterizados por altos niveles de desigualdad son los que tienen más probabilidad de tener también un alto índice de niños en situación pobreza o exclusión social. La pobreza la determina cómo (a quién y en qué medida) se (re)distribuye la riqueza en un país, más que la riqueza general del país.”

“Antes solía ir al cine con papá y mamá. Tenía
libros, iba a las excursiones del colegio y ellos
podían pagar la hipoteca.
Ahora no podemos hacer nada de eso.”
Niño de 8 años, España.

“Mi familia no tiene ni siquiera acceso al agua.
Tenemos que recoger agua de lluvia, que está sucia, y
algunas veces encuentras ranas en ella. Mi hermana
y yo solo podemos bañarnos en el centro de día de
cuidados infantiles, y eso me avergüenza mucho.”
Niña de 15 años, Lituania

“No tiene sentido soñar con algo que cuesta dinero.”
Niño de 12 años, Islandia

Consulta el Informe completo en el siguiente enlace:

http://www.savethechildren.es/docs/Ficheros/670/Informe_Pobreza_infantil_y_exclusion_social_en_Europa.pdf

La pobreza infantil, más allá de los comedores escolares

La EAPN-España ( que forma parte de la Red europea de lucha contra la pobreza y la exclusión social -European Anti-Poverty Network )  acaba de publicar su posicionamiento sobre el Fondo de 16 millones de euros dedicados a combatir la pobreza infantil.

http://www.eapn.es/noticias/378/Posicionamiento_sobre_el_fondo_de_17_millones_de_euros_dedicados_a_combatir_la_Pobreza_Infantil

Algunos de los ideas más importantes las resaltamos aquí:

1. Nos congratulamos de la materialización de este fondo que fue una aportación de recursos nuevos al Plan Nacional de Inclusión desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Tiene especial importancia puesto que las políticas sociales son competencia exclusiva de las CC.AA. y este fondo no tiene la obligatoriedad de ser cofinanciado por ellas.

2. El fondo es importante como un primer paso, pero es necesario un Pacto Nacional contra la Pobreza Infantil y su materialización en un Plan contra la Pobreza en general (…)

(…) Consideramos que, del mismo modo que se exige a las entidades sociales, estos fondos tendrían que administrarse de acuerdo con un marco lógico, en el que se identifiquen y persigan objetivos generales y específicos, para potenciar su eficiencia y su eficacia. También para que no se conviertan en un mare magnum de acciones improvisadas, inconexas y dispares.

a. En el documento pre-acuerdo de Ministros, hay directrices claras aunque muy genéricas, para respetar el ámbito competencial, sobre la utilización prioritaria de los fondos.

b. No hay indicadores de resultados, es decir qué se espera obtener y cómo se van a medir los resultados obtenidos, para poder valorar el impacto de las medidas.

c. Como lo han señalado las Recomendaciones del Consejo (europeo), es necesario mejorar la eficacia de las transferencias de rentas en la erradicación de la pobreza. Consideramos que dicha eficacia tiene que mejorarse sobre la base de una planificación consensuada, realista, consistente y coherente (…)

Desde la Red EAPN-Melilla (cuyos componentes son ASPANIES-FEAPS, Cruz Roja, Guelaya-Ecologistas en acción, Movimiento por la Paz-MPDL, Melilla-Acoge y ONCE), como ya hemos manifestado, celebramos la decisión de la Administración local de propiciar la apertura de los centros escolares durante el verano para continuar con el servicio de comedores escolares llevado a cabo durante el curso, la oferta es de 400 plazas para los menores de los colegios situados en los barrios más desfavorecidos. Constatamos que las necesidades son reales como así lo indican los niveles de pobreza y exclusión social de la ciudad, entre los más altos de todo el territorio nacional según datos oficiales, en concreto el índice de pobreza infantil supera el 40% según afirmaba la Consejera de Bienestar Social y Sanidad de la Ciudad Autónoma recientemente.

Ceuta y Melilla han sido las regiones que mejor suerte han tenido en el reparto de los fondos del Ministerio para luchar contra la pobreza infantil con 1,30 y 1,27 millones de euros respectivamente, aunque esto haya provocado una gran polémica debido a que la cuantía media asignada a cada menor varía desde los 150 euros por persona en el caso de Ceuta hasta los 2,5 euros por persona en el caso de Andalucía. Por tanto hemos de aprovecharlo bien.

De todas formas, más allá de polémicas, tanto la cuantía de las inversiones como su planificación siguen siendo bastante insuficientes. España es el segundo país de la Unión Europea, por detrás de Grecia, cuyas políticas sociales tienen menor capacidad para reducir la pobreza más allá de la cuantía económica invertida, según un informe reciente de Save The Children (utilizando datos de EUROSTAT). Además, según datos de UNICEF, el país invierte en políticas de protección a la infancia y la familia casi la mitad que la media europea: un 1,4% del Producto Interior Bruto (PIB) frente a un 2,2% de media en la Europa de los 28. Es muy significativo la gran distancia de la reducción de la pobreza en hogares sin hijos, que es de un 70% (cercana a la media de la Unión Europea) frente a menos de un 30% para las familias con niños a su cargo.

El servicio de comedor escolar en verano es realmente una medida excepcional y de emergencia ante las alarmantes cifras de pobreza infantil en nuestro país. Aún así, algunas comunidades han optado por no seguir la recomendación de la Defensora del Pueblo y no abrir los centros escolares en verano, para proporcionar una comida al día, argumentando que “visibiliza” el problema y “etiqueta” a los menores. Por ejemplo el presidente de La Rioja señala que “los niños quedarán marcados”. Desde EAPN-Melilla creemos, como en otras comunidades autónomas, que este servicio es necesario (varias organizaciones, como Save The Children y Ayuda en Acción, advierten del número creciente de niños cuya única “comida completa y equilibrada del día es la que consumen en el colegio). Sin embargo, estamos plenamente convencidos que han de ir acompañadas de otras medidas complementarias; garantizar una alimentación saludable y proteger a los menores puede ser compatible. Por ejemplo,  Canarias Andalucía y Cataluña han aprobado abrir los centros durante seis horas al día entre semana en los que ofrecerán actividades lúdicas y de apoyo al inglés que incluyen el polémico servicio de comedor. En las islas, el gobierno habilitó un programa de clases de inglés, al que acudieron 14.000 escolares, para evitar precisamente esa “estigmatización” que algunas regiones emplean como excusa.

Deberíamos seguir el ejemplo en Melilla de combinar los servicios asistenciales a la infancia con otro tipo de programas en la planificación de las actuaciones para reducir la pobreza y la exclusión social. Demandamos la participación de las entidades del Tercer Sector de Acción Social en aquellas medidas encaminadas a combatir la pobreza y la exclusión social para afrontar este problema estructural de nuestra sociedad de una manera más integral y con la mirada no sólo puesta en el corto plazo. Para ello, entre otras cosas, creemos necesario contar con el apoyo de aquellas entidades que también están en contacto diario y directo con las personas que se encuentran en situaciones de marginalidad y pobreza, en lo que se refiere al apoyo en la programación, la implementación y la evaluación  de las medidas que puedan llevar a cabo desde la administración local.

Es probable que, como señalan Cáritas-Melilla, las Religiosas de María Inmaculada y SATE-STEs, las colonias y campamentos de verano sean unas de las razones por las que hasta ahora sólo acuden unos 100 escolares al servicio de comedor programado para atender a 400 (durante el curso hay unos 480 inscritos). ¿No sería más eficaz planificar junto a las entidades sociales y así mejorar la coordinación de los servicios ofrecidos en busca de una misma finalidad ? ¿no sería más adecuado complementar el servicio de comedor escolar con programas de formación y de ocio que favorezcan la participación social infantil dándoles un mayor protagonismo y fomentando su autoestima y habilidades sociales? Las desigualdades sociales actúan a un nivel psicológico individual que influyen negativamente en el desarrollo de la personalidad de los menores. No sólo hablamos de pobreza monetaria, también de exclusión social en la participación en la sociedad de manera igualitaria, hablamos de falta de derechos y de estigmatización de los menores, muy relacionado esto último con el fracaso escolar.

Sería interesante contar con un servicio de educadores de calle, trabajadores sociales y mediadores que tengan un contacto directo con las situaciones y los vecinos de los barrios más afectados, y  no sólo durante el verano. Se debe fomentar la participación ciudadana, sobre todo en los barrios más desfavorecidos enfocándonos en propiciar el protagonismo de las propias personas afectadas,  contando con la colaboración de las entidades sociales sin ánimo de lucro. Este tipo de medidas, entre otras, pensamos que deberían de incluirse en el primer Plan de Inclusión Social de la Ciudad Autónoma y trabajarse en una Mesa Sectorial de Bienestar Social, en la que habría que poner especial interés en la protección social de la infancia. Esta inversión de 1,27 millones de euros puede ser bastante útil si la complementamos de manera inteligente con el resto del presupuesto de la administración local que es quien tiene las competencias en materias de  reducción de la pobreza y la exclusión social en última instancia.  Aprovechémosla.

#Melilla en la Semana de Acción por la #Educación

Un total de 16 organizaciones reclaman más recursos para los estudiantes que tienen discapacidades físicas, psiquícas o sensoriales. Explican que el acceso a una formación de calidad se complica para este tipo de alumnos que acaba sufriendo situaciones de desigualdad respecto al resto de sus compañeros.

La Campaña Mundial por la Educación (CME) que desde 1999 viene reivindicando el derecho a la educación en todo el mundo, centra en 2014 su Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) -que tendrá lugar del 5 al 13 de abril- en la atención a las personas con diversidad funcional, intelectual y sensorial, con el lema ‘Sumemos capacidades. Por el derecho a una educación inclusiva’. 

Un nutrido grupo de asociaciones (las entidades melillenses que están participando en esta iniciativa, abierta a cualquier entidad local, son (en orden alfabético): Accem, Acción Social sin Fronteras, ASDE-Scout Melilla, Asociación de Sordos de Melilla (ASOME), Aspanies, Autismo Melilla, Cermi, Cicode UGR, Consejo Estudiantil de Melilla, Facultad de Educación y Humanidades, Guelaya-Ecologistas en Acción, Melilla Acoge, Movimiento por la Paz (MPDL), ONCE y SATE-STEs) organizará el 5 de abril el día de la Campaña Mundial por la Educación que este año se centrará en reivindicar el derecho a una educación inclusiva de los niños con discapacidad.

Este es el noveno año que se organiza este evento en la ciudad en la que hasta el día de la actividad se distribuirá material elaborado por la coordinación estatal de la Campaña, tanto a los centros educativos de Melilla, como a las asociaciones y centros de educación no formal que quieren colaborar. Dicho material se trata de unidades didácticas de educación infantil, primaria, secundaria y educación no formal, para trabajar en el aula sobre el derecho a una educación inclusiva. Además, también se repartirán carteles, pegatinas y material divulgativo de la campaña.

La primera parte de la Campaña por la Educación, que se celebra en más de 100 países, consiste en  la entrega de material escolar en los centros de Melilla para que los profesores analicen con sus alumnos la discapacidad y los problemas que tienen millones de niños en el mundo para acceder a las escuelas y a una formación de calidad.

Un día de juegos y talleres
Aunque el día más señalado de la iniciativa será el 5 de abril. Las ONGs organizarán actividades lúdicas para niños y adultos en la plaza multifuncional de San Lorenzo, desde juegos infantiles a talleres para los jóvenes. Otros años se llevaron a cabo intercambios de libros, aunque en esta ocasión aún no se han cerrados las acciones que se desarrollarán este día. No obstante, será también un acto reivindicativo para defender el derecho a la educación de las personas más desfavorecidas y para concienciar a la población de que se pueden implicar para conseguir mejoras en la atención educativa. Para desarrollar las actividades se cuenta con el apoyo de la Dirección Provincial de Educación y de la Consejería de Educación.

Los organizadores de la Campaña por la Educación reclaman más recursos para Melilla.
Los alumnos con discapacidad están cada curso más integrados y mejor atendidos en los centros educativos de Melilla. Sin embargo, “no se hace todo lo posible por ellos”, así lo aseguran las ONGs de la ciudad que organizan este año la Campaña por la Educación.  La reclamación de dotar a los centros de más recursos para alumnos con necesidades especiales se acentúa aún más en la campaña de este año, ya que el lema escogido para las actividades de la iniciativa, ‘Sumemos capacidades’,  se centra en la inclusión de los estudiantes con dificultades.

La Campaña a nivel mundial
Se estima que en todo el mundo, 93 millones de niños tienen algún tipo de discapacidad y de ellos, el 90% no asiste a la escuela. Los que sí tienen la oportunidad de recibir clases en un colegio, cuentan con menos posibilidades de finalizar sus estudios que el resto de estudiantes.
“En demasiadas ocasiones, la población infantil con necesidades educativas especiales es la gran olvidada a la hora de reclamar el derecho a la educación. Esta desigualdad se acentúa en los países más empobrecidos y especialmente en las niñas y mujeres”, señala Villena.
a campaña en todo el mundo, y especialmente en los países del Sur, reivindica  la inversión en las escuelas, pues considera la Educación como derecho indiscutible con valor propio, reconocido en la Declaración de los Derechos Humanos. Además, resalta que  es imprescindible para luchar contra la pobreza económica y conseguir un desarrollo sostenible. También se reclama con esta campaña que la Educación  es responsabilidad de los poderes públicos.

Sólo actuando a favor de la infancia de #Melilla, nuestra ciudad podrá tener un futuro mejor.

La pobreza infantil en nuestra ciudad es una triste realidad de la que se hace escaso eco tanto la administración local como los medios de comunicación.

Como hemos expresado en otras ocasiones, la pobreza infantil en Melilla permanece prácticamente invisible en el discurso político, social o mediático.

Tanto es así que no existe ningún espacio de diálogo institucionalizado en donde las ONG de acción social y la administración local puedan encontrarse para poner en común y construir estrategias de lucha contra la pobreza infantil en nuestra ciudad.

Eso no quiere decir que algunas organizaciones sociales de la ciudad no cuenten entre sus objetivos la lucha contra la pobreza infantil.  En este sentido cabe destacar la labor de Cruz Roja dedicando gran parte de su esfuerzo y de su presupuesto a afrontar el reparto de  1.250 desayunos semanales que se reparten entre 250 niños y niñas.

ordesaTambién nos ha sorprendido la noticia que aparecía hoy mismo en la edición del diario Melilla Hoy sobre la aportación que hace una fundación para proveer papilla infantil a familias con escasos recursos a través de una asociación juvenil.

Nos preguntamos por qué no existe un mecanismo institucional que facilite la comunicación y la coordinación entre las ONG de acción social  y la administración local que ayude a hacer un frente común hacia uno de los problemas más serios a los que nos enfrentamos en esta ciudad.

Tantas personas y organizaciones haciendo lo mejor que pueden pero sin una comunicación ni una coordinación con la administración local nunca tendrá el mismo efecto en la población si no se ponen los medios para trabajar en la misma dirección y con un objetivo común.

Esta forma de proceder es esencial si queremos una estrategia contra la pobreza, algo que de momento no se vislumbra en nuestra ciudad.

Mientras tanto, la única vía de expresión o de comunicación por parte de EAPN Melilla queda relegada a las redes sociales ya que la ciudad no se plantea abrir espacios de diálogo con el 3sector de acción social.

Una noticia que habla por si sola

desayuno

 

Desde EAPN Melilla hemor reiterado en numerosas ociasiones la necesidad de abordar la pobreza infantil de una manera decidida.

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