LOS NUEVOS INDICADORES PARA LA MEDICIÓN DE LA POBREZA

DESIGUALDADES
SOCIALES

La reciente publicación  de la Encuesta (anual) de Condiciones de Vida 2010, del Instituto Nacional de Estadística presenta como una de sus novedades, respecto a las realizadas anteriormente, la inclusión de un indicador agregado para medir la pobreza y la exclusión social, desagregado por CC.AA. Se trata del indicador AROPE (At Risk Of Poverty and/or Exclusion) cuyas siglas en castellano hacen referencia al % población que se encuentra en riesgo de pobreza y/o exclusión social.

A diferencia de anteriores mediciones, que sólo contemplaban las personas por debajo del umbral de la pobreza (únicamente en términos monetarios), el nuevo indicador aglutina, además de esta variable, otras relativas a la exclusión de la completa participación en la sociedad y del trabajo, según términos de la Comisión Europea.

Por tanto, se trata de una medida que recoge de manera más completa las situaciones de pobreza y exclusión social en un solo indicador conjunto. Esto se debe, fundamentalmente, al acuerdo, científico, al que se ha llegado a través de los diferentes estudios académicos llevados a cabo sobre el tema de la pobreza y la exclusión social, que la definen como un ámbito multidimensional. Por tanto, la variable monetaria o económica es una parte de la medición que ha de completarse con otras, como la privación material de cada hogar y las situaciones acceso al empleo de sus miembros.

El núcleo de Estrategia Europea 2020 está constituido por tres prioridades[1]:

      Crecimiento inteligente: desarrollo de una economía basada en el conocimiento y la innovación.

      Crecimiento sostenible: promoción de una economía que utilice más eficazmente los recursos, que sea verde y más competitiva.

      Crecimiento integrador: fomento de una economía con un alto nivel de empleo que redunde en la cohesión económica, social y territorial.

Para evaluar el crecimiento integrador de la Estrategia Europa 2020 se define este nuevo indicador agregado (AROPE) de personas que viven en situación o riesgo de pobreza y/o exclusión social.

“ Un objetivo clave de la Estrategia Europa 2020 es reducir en, al menos 20 millones, en la EU27, las personas que están en riesgo de pobreza o exclusión social. El progreso en esta dirección se mide usando una combinación de tres indicadores: personas en riesgo de pobreza (monetaria), personas en situación de privación material severa y personas que viven en hogares con baja intensidad en el empleo. En 2008, 116 millones de personas en la UE estaban afectados por al menos una de estos tipos de la exclusión social.” [2]

________________________________________________________

[1] Comisión Europea, Comunicación de la comisión, EUROPA 2020 Una estrategia para un crecimiento inteligente,
sostenible e integrador
, Bruselas, 3.3.2010COM (2010) 2020 final.

[2] http://epp.eurostat.ec.europa.eu/cache/ITY_PUBLIC/3-13122010-AP/EN/3-13122010-AP-EN.PDF

___________________________________________________________

El nuevo indicador agregado de pobreza y exclusión social que ya se está usando para evaluar los objetivos de la Estrategia Europa 2020, como vemos, agrupa tres factores:

      Renta: población bajo el umbral de la pobreza: es el porcentaje de personas por debajo del 60% de la mediana de los ingresos.

      Privación Material Severa (PMS): agrupa a personas que viven en hogares que declaran no poder permitirse 4 de los 9 ítems seleccionados a nivel europeo. Estos ítems son:

1) el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…)
en los plazos establecidos, en los últimos 12 meses;

2) mantener la vivienda con una temperatura adecuada; 3) afrontar gastos imprevistos; 4) una comida de carne, pollo o pescado (o sus equivalentes vegetarianos) al menos tres veces por semana; 5) pagar unas vacaciones al menos una semana al año; 6) un automóvil; 7) una lavadora;8) un televisor en color; 9) un teléfono (fijo o móvil).

      Intensidad  de trabajo, (BITH): esta variable comprende la relación entre el número de personas por hogar que están en edad de trabajar y el de las que efectivamente trabajan. A modo de ejemplo de este indicador podría decirse que, en un hogar con dos adultos en el que sólo trabaja uno a jornada completa, la intensidad del trabajo es de 0.5, mientras que si trabajan los dos, la intensidad del
trabajo es de 1; si uno de los adultos trabajara a media jornada y el otro a jornada completa, la intensidad de trabajo de este hogar es de 0,75. Se
considera BITH a la persona vive en un hogar con intensidad de empleo baja o nula (por debajo de 0,2)

 Por tanto, si la persona reúne una o varias de estas tres características se define como persona que se encuentra en situación de riesgo de pobreza y exclusión social (AROPE)

LAS CIFRAS

Recientemente, se han publicado resultados provisionales de la Encuesta de Condiciones de Vida (2011). Se observa a través del indicador AROPE, que desde el 2008 (22,9%) sube continuamente y de manera preocupante hasta el 2011 (26,7%) la proporción de personas en situaciones de riesgo de pobreza y exclusión social en España.

En la última Encuesta de Condiciones de Vida (2010), publicada al completo, la Ciudad Autónoma de Melilla aparece desagregada de la de Ceuta, por primera vez. Así observamos, por ejemplo, la siguiente proporción de personas en situaciones de riesgo de pobreza y/o exclusión social (AROPE):

1ª) Ceuta: 42,1%;

 2º) Extremadura: 41,5%;

3º) Murcia 36,1%;

 4º) Andalucía: 35,9%;

5º) Canarias: 35,3%;

6º) Melilla 34,3%.

Navarra es la que presenta un índice menor con tan sólo el 9,7% de su población en situación de riesgo de pobreza y/o exclusión social. La media nacional es, en esta encuesta de 2010 del 25,5%.

En Melilla, de los tres componentes del indicador AROPE, el que menos le afecta es el de la privación material severa, siendo uno de los más bajos a nivel nacional. Por tanto, son la falta de ingresos y de empleo lo que tiene mayor incidencia en nuestra ciudad.

El Estado del “ Bienestar ” Autonómico

Desde finales de los ochenta y principios de los noventa el Parlamento Europeo viene realizando recomendaciones y dictando resoluciones sobre la lucha contra la pobreza y la exclusión social en cuanto a los recursos y prestaciones suficientes en los sistemas de protección social.
No sólo en el sentido de garantizar el derecho a un ingreso mínimo (recursos suficientes para vivir conforme a la dignidad humana) como factor de inserción social de los ciudadanos más pobres, sino también de acompañarlo con políticas consideradas necesarias, a nivel nacional, para la integración económica y social de las personas afectadas.[3]

______________________________________________________________

 [3] Resolución del Parlamento Europeo sobre la lucha contra la pobreza. D.O nº C.262, de 10.10.1988

______________________________________________________________

En España las Rentas Mínimas de Inserción (RMI´s) comienzan  con el Decreto 39/1989 del Gobierno Vasco sobre el Ingreso Mínimo Familiar. Le siguieron en poco tiempo prácticamente todas las CC.AA, pero la Administración Central no reforzó la iniciativa de las CC.AA. Se podría haber creado un marco de referencia a nivel nacional  que fomentara la igualdad de oportunidades con itinerarios homogéneos, en inversión de recursos, para la inclusión formativa y laboral, además  de los estrictamente económicos que por sí solos no reducen las situaciones de
exclusión social (simplemente las mantienen o incluso empeoran).

Pero no sucedió así, sino que las RMI´s, así como otras medidas y programas de integración en la sociedad y en el empleo, quedaron supeditadas a las disponibilidades presupuestarias de cada CC.AA. Actualmente hay enormes diferencias en lo que se refiere a la cuantía de las RMI´s así como de los programas de inclusión regionales.

En el actual contexto económico de descentralización del Estado y de trasvase de competencias (política social entre otras) a las CC.AA, éstas se han configurado como el nivel de la Administración que garantiza la cobertura para situaciones de extrema necesidad.

De esta manera, han quedado constituidas, en la mayor parte de los casos, como unas medidas de asistencia social, y no de protección social como se pretendían que fueran desde la Administración europea, y como de hecho los son en algunos países de nuestra Europa.

La situación actual para la reducción de la pobreza y la exclusión social depende en gran medida de la prioridad que cada región autonómica otorgue al desarrollo de sus Planes de Inclusión Social para el desarrollo local. Por lo que además de la marginación social, inherente a
factores estructurales de nuestra sociedad de consumo, hay que contar con las dificultades adicionales que padecen los individuos dependiendo del lugar donde residan.

PIB vs Niveles de bienestar general de la población

El desarrollo de una región o de un país se mide normalmente en términos del Producto Interior Bruto. En teoría si lo dividimos entre la población en cuestión obtenemos el nivel de riqueza de las personas que la componen, esto es el PIB per cápita. Este indicador se utiliza, por ejemplo, por parte de la Unión Europea para determinar qué regiones reciben los fondos europeos de cohesión territorial.

Sin embargo, la distribución de la riqueza no viene determinada por este indicador en la práctica. De manera que hay regiones que presentan niveles elevados del PIB per cápita pero que, sin embargo, están afectadas por tasas de pobreza mayores que otras regiones con un PIB per
cápita
inferior.

 Según EUROSTAT, en 2008 el PIB per cápita en Melilla era de 21.500 euros. En un nivel similar se encuentran la Comunidad Valenciana y Galicia, con unos niveles de 21.400 y 20.500 euros por habitante, respectivamente. Pero estas regiones presentan unas tasas de riesgo de pobreza y exclusión social muy por debajo de las de nuestra ciudad.

Aunque sólo consideremos el nivel de renta, muchas de las Comunidades Autónomas tienen retos no sólo en términos de la tasa de pobreza, sino en la distribución de su riqueza.

 

Pablo Segura Vázquez (Licenciado en Sociología, Universidad de Granada)

 Ha participado en varios estudios sobre pobreza y exclusión social, entre ellos el encargado por la Ciudad Autónoma de Melilla a la empresa de estudios sociales de Ceuta, Sociopolis, en 2009)


 

 

Anuncios

2 pensamientos en “LOS NUEVOS INDICADORES PARA LA MEDICIÓN DE LA POBREZA

  1. Gracias por mantenernos informados sobre la situación de pobreza y exclusión social, y por la claridad en la exposición para comprender mejor el fenómeno y los nuevos indicadores.

    Es fundamental la buena información para una buena concienciación. Esperamos que nos con-mueva a una transformación.

    Un saludo a la EAPN Melilla

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s